S.S Thistlegormse. Un cementerio de motos bajo el mar

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Relicto S.S Thistlegormse
Relicto S.S Thistlegormse

El 6 de octubre de 1941 el buque inglés S.S Thistlegormse, mientras transportaba equipamiento militar hacía el norte de África, se fue a pique en el Mar Rojo atacado por bombarderos alemanes.

Unos bombarderos Henkel alemanes con base en Creta, que probablemente buscaban al Queen Mary, hundieron con dos grandes explosiones, cerca de Sharm el-Sheik, en Egipto, este navío británico que se fue a pique, repleto de material de la segunda guerra mundial. 

Todo debió ser bastante rápido, 2 bombas entraron por el puente haciendo estallar un lado del barco, con tanta potencia que saltaron al aire dos locomotoras que transportaban.

Aquel día, en plena Segunda Guerra Mundial, no sólo se perdieron las vidas de 9 de sus 48 tripulantes sino también su precioso cargamento. Además de un par de máquinas de tren, montones de camiones Bedford y una gran cantidad de material militar, el S.S Thistlegormse custodiaba en su interior toda una flota de motos Norton 16H, BSAM20 y Matchless G3L.

Motos robustas de gran fiabilidad y sencillo mantenimiento, diseñadas para circular por las más duras pistas y por terrenos desérticos, que ahora descansan para siempre alejadas del destino para el que fueron concebidas.

En los años 50 el aventurero Jacques Costeau, gracias a la ayuda de unos locales encontró el S.S Thistlegormse recuperando de su interior, algunos objetos de valor como una moto, la caja fuerte del capitán y la campana del barco. Costeau mantuvo en secreto las coordenadas de donde se encontraba el barco, de hecho tuvieron que pasar 40 años para que sus restos volvieron a descubrirse.

El precio, descubierto por Jacques Cousteau y redescubierto de nuevo y puesto en valor en los años 90 es un paraíso para los aficionados al buceo, no sólo por la tranquilidad y belleza de sus aguas sino por toda la historia y encanto que todo aficionado al mundo del motor sabría apreciar.

Un relicto que se encuentra a una profundidad de 30 metros y a 30 millas de Sharm el-Sheik, en un estado de conservación que lo rinde aun reconocible y sobretodo mágico.

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