Mauser Monotrace, la moto con ruedines

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Mauser Monotrace
Mauser Monotrace

En RidenRoad nos preocupamos siempre por tratar de traeros las historias más curiosas sobre el mundo del motor a dos ruedas. Hoy nos trasladamos a 1925 para recuperar la historia de una moto que quizá tenía más de coche que de moto. Hoy hablamos de la Mauser Monotrace, una moto con ruedines.

Este vehículo consigue aparecer en la historia gracias a las manos de un fabricante de armas y municiones que tuvo prohibido volver a realizar este trabajo tras la finalización de la Primera Guerra Mundial. Así, Mauser decide con sus conocimientos diseñar un tipo de vehículo con unas premisas claras: Fácil de contruir, de sencillo manejo y que fuera capaz de llevar al menos dos personas de manera cómoda.

Las motocicletas tenían el mercado cubierto así que Mauser optó por un híbrido que no era una motocicleta pero tampoco un coche. Paralelamente Alfred Morgan había diseñado el “Einspurauto”, renombrado por los franceses como “Monotrace”.

En 1922 Alfred Morgan le presenta a Mauser su diseño con la intención de suprimir cuantos materiales fuera posible dejando algo sencillo de fabricar y con un sencillo manejo. Las premisas que Mauser tenía en la cabeza.

De este modo nace el Mauser Einspurauto, un vehículo de dos ruedas con un armazón al rededor y la posibilidad de llevar dos viajeros en línea, pero su mayor curiosidad no era esa, sino las dos pequeñas ruedas estabilizadoras que tenía a ambos lados. Estas ruedas podían bajarse con una palanca de mano una vez que el vehículo se detenía, quedando recogidas en la carrocería una vez que había acabado su trayecto. De esta forma, si el conductor olvidaba bajarlas, las ruedas se mantenían pegadas a la carrocería haciendo las veces de parachoques improvisado.

Por dentro, el Mauser Einspurauto llevaba un motor de 510 cc de 4 tiempos refrigerado por agua. La transmisión pasaba a la rueda trasera mediante una cadena y tenía tres velocidades. Su manejo era posible gracias a un volante como el de los automóviles.

La crisis que vivía en ese momento la República Weimar hizo imposible la recreación de este prototipo en cadena y, muchos intentaron copiar el diseño, pero el vehículo de Mauser tenía unas características únicas. Finalmente decidió vender el diseño, he aquí cuando entra en la historia Monotrace.

Rodaba 1925 cuando la empresa francesa “Ateliers du Rond Point”, natural de Sant-Étienne, obtuvo la licencia para fabricar este vehículo bajo el nombre de Monotrace. Por eso en la época algunos pensaron que el diseño era francés.

En 1926 la empresa cambió el nombre a “Établissements Monotrace S.A.” y ese año salió con una versión furgoneta y otra unipersonal, más deportiva. El vehículo se fabricó hasta 1928, hoy día puede verse uno de ellos expuesto en el museo Henri Malartre, en Rochetaillée-sur-Saône, así como en algún museo Alemán.

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